LA “PARTICIPACIÓN” DE LOS IBAGUEREÑOS EN LAS ELECCIONES LOCALES DE 2011.
YULY PATRICIA JIMÉNEZ ESPINOSA.
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS
PROGRAMA DE ECONOMÍA
IBAGUÉ
2011.
LA “PARTICIPACIÓN” DE LOS IBAGUEREÑOS EN LAS ELECCIONES LOCALES DE 2011.
YULY PATRICIA JIMÉNEZ ESPINOSA.
TRABAJO FINAL DEL CURSO DE CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA.
PROFESOR:
M.SC. RÓMULO HERNANDO GUEVARA MORENO
DOCENTE INVESTIGADOR
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS
PROGRAMA DE ECONOMÍA
IBAGUÉ
2011.
LA “PARTICIPACIÓN” DE LOS IBAGUEREÑOS EN LAS ELECCIONES LOCALES DE 2011.
Tema: político.
La modernidad ha sido el resultado de un extenso transcurso histórico, que cuestiona las creencias, la tradición y la autoridad religiosa. Su formación y consolidación se dio a partir de un complejo proceso de transformación que duro varios siglos y que implico un cambio en el conocimiento, en la forma de tenencia de las riquezas, de las ideologías, el surgimiento de nuevas clases y de instituciones. Con esta nueva perspectiva lo que se intenta es interrelacionar los ámbitos económicos, políticos, culturales y sociales.
Este modelo intento expandirse a otros lugares diferentes de Europa, sin embargo, el resultado no fue el esperado. Un claro ejemplo de ello son los países latinoamericanos específicamente Colombia. En nuestro país el intento de modernidad que se dio, no se ajusta a las condiciones de la modernidad pensada como un modelo de desarrollo, cultural, económico, social y político.
Esto se puede apreciar en la época de la independencia, cuando los más destacados personajes de la alta sociedad quienes se disponían a gobernar no estaban teniendo en cuenta la formación académica, el grado de educación y de cultura que tenía el pueblo al que se enfrentaban, lo cual hizo incongruente la relación entre el gobierno y los gobernados, pues estos últimos vivían ligados a los lazos tradicionales que conocían, lo cual era totalmente contradictorio a los supuestos de la modernidad que proponía un cambio de paradigma, ser actores sociales y políticos libres y consientes, voluntarios y guiados por la razón, aun así se proclamó al pueblo como soberano, sabiendo que no alcanzaba la mayoría de edad según Kant, hecho que fue totalmente aprovechado por aquellos quienes tenían la noción de perpetuarse en el poder.
Esto se convirtió en un dilema, como lo asegura Martin Hopenhay, pues el pueblo no estaba preparado para asimilar un nuevo paradigma y mucho menos para participar de las decisiones políticas de una nación , ya que la participación de los ciudadanos en los procesos electorales era casi nulo, esto se debía en gran parte al tradicionalismo de las gentes de ser simple espectadores de las dinámicas sobre todo políticas y desafortunadamente esa línea de la no participación de la ciudadanía se ha heredado de generación en generación hasta llegar a nuestros tiempos.
Pero ¿Qué se entiende por una verdadera participación política?
No existe una definición clara y concisa para la participación política, lo que sí existe es un concepto que podríamos decir que está sobre la arena y se refiere a que “la participación aparece así estrechamente remitida al acceso colectivo a la toma colectiva de decisiones”[1], además no se puede comprender la participación sin la voluntad del sujeto, la cual está supeditada a la motivación. En este estudio solo analizaremos cuatro tipos de motivación que a continuación se exponen:
1) Mayor control sobre la propia vida: hay decisiones que tienen efectos sobre mi vida pero estas no son tomadas por mí, hecho que motiva a la participación, pero esta debe hacerse con libertad y responsabilidad, de esta manera nos hacemos menos objetos de la sociedad y más sujetos de ella, siendo lo opuesto a la alienación donde el sujeto pierde el control sobre sus decisiones cediéndoselas inconscientemente a terceros incrementando el espacio donde los demás deciden por mí.
2) Mayor acceso a servicios: es el espacio donde puedo exigirle a los demás y donde las expectativas de mis demandas socio-económicos se hacen más visibles ante las instituciones encargadas de suministrarlos, ya que la alienación lo que hace es inhibir mis necesidades o potencialidades, aquí el papel de la participación es remover esos obstáculos que impiden el libre desarrollo de mis potencialidades.
3) Mayor integración a procesos: la participación en la modernización implica mayor participación en los procesos económicos, políticos, y sociales, etc. Lo que se traduce en ir al ritmo de la historia, pero ello implica que los procesos de integración individual sean excluyentes, pues la colectividad invisibiliza a los individuos en dos vías: 1) no integra a todos a su marcha y 2) supone que la integración necesariamente es un proceso homogeneizante[2]. Esto conlleva a aclarar la integración alienante y la integración humanizadora. En el primer caso el reconocimiento social se da cuando deja de ser individual, o sea cuando este se pierde durante el proceso productivo, pues recordemos que estamos tratando con una estructura jerarquizada. Por otro lado, la integración humanizadora implica una dialéctica enriquecedora, mutua entre el reconocimiento social y mi identidad[3], o sea que es allí donde mis capacidades y virtudes pueden ser desarrolladas a cabalidad, donde el ser sujeto implica la expansión de mi propia identidad por medio de la integración dinámica en procesos dinámicos.
4) Mayor auto-estima: la participación es el eje central que me corrobora socialmente ante una colectividad, si mis opiniones son tenidas en cuenta y estas ayudan al desarrollo de un proyecto del que la comunidad de la cual hago parte se verá beneficiado, entonces yo como sujeto social me valoro más, dicha valoración me lleva a una introspección de mi potencial y mis facultades, a la vez que me lleva a madurar las relaciones dependientes con los de mi entorno tornándolas interdependientes.
Frente a este panorama se propone hacer desde este ensayo una crítica sobre la “participación” de los Ibaguereños en los procesos electorales que por estos días transcurren en el territorio nacional. Para ello se tomó como referente el concepto de participación desde el punto de vista del Centro de Estudios Políticos de la Corporación Ciudadanía y la visión de Martín Hopenhay, quien plantea la participación a partir de cuatro pilares diferentes pero interrelacionados entre sí, que conllevan a un sujeto a la verdadera participación, a ser más Sujeto y menos Objeto de la sociedad en la que cotidianamente se vive.
Actualmente estamos en vísperas de llevar a cabo un proceso electoral en nuestro país, en el que serán elegidos Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales y Miembros de Juntas Administradoras Locales o más conocidas como las J.A.L’s, en el que la participación ciudadana es fundamental pero incongruentemente imperceptible una vez elegidos nuestros gobernantes. Se puede hallar una explicación de ello cuando se analiza la cultura del voto, pues cuando se habla de ésta “cultura” ha sido entendida por el pueblo como sinónimo de “subasta de votos”, pues nos dejamos llevar por el mejor postor sin tener en cuenta que más adelante seremos nosotros los más perjudicados por aquella “compraventa” en la que no tuvimos criterio ni prejuicio y que es determinante para nuestra calidad de vida en ámbitos sociales, políticos, culturales y económicos. El problema radica en la poca conciencia ciudadana sobre nuestros deberes y derechos frente al tema electoral, hecho que es aprovechado por aquellos quienes tienen unos fines a futuro de grandeza y poderío y que no tienen prudencia para atender las demandas del pueblo que en su momento de campaña se deja comprar por cualquier migaja de lo que primero les ofrezcan.
En el caso específico de Ibagué, la conciencia ciudadana no es mejor que en otros departamentos, un claro ejemplo de ello fue lo que pudimos escuchar taxativamente de una llamada telefónica sostenida entre una líder comunal y un precandidato a la Alcaldía de Ibagué (anexo 1), con el objeto de pedir una “colaboración” para la realización de un evento a escasos dos días de las consultas internas de los partidos para las próximas elecciones locales.
Es deshonroso ver cómo los ciudadanos acudían a las urnas el pasado treinta de mayo donde se llevó a cabo la elección única de los candidatos que representaría a cada partido político, sin tener claro cuáles eran las propuestas de éstos y si no sabían eso mucho menos sabían cual era el candidato que elegirían. Durante esa jornada electoral se escucharon conversaciones en las que se comentaban cosa como esta: si alguno de los candidatos arreglar el problemita del agua yo voto por él, o también cosas como: es que yo voy a votar por Tal candidato por que si Él sube va ayudar a mi sobrina a entrar a trabajar en Interaseo, mucho temas parecidos fueron el eje central de las conversaciones del pasado domingo en un setenta por ciento de la población y no solo en la ibaguereña, entonces nos preguntamos ¿si un gobernante es elegido de esta manera, como podrá ser su administración? La respuesta es un poco obvia, no muy buena, ya que su administración estará basada en personal calificado pero no posiblemente para el puesto en el que se está desempeñando.
La teoría en la que nos basamos para sustentar esta crítica es la que anteriormente nombramos de la que Martín Hopenhay es su autor, además los antecedentes que nos llevan a entrelazar dicha teoría con la problemática propuesta, es la gran ola de inconsciencia y apatía frente a los temas políticos.
Según el método de Investigación-Acción Participativa (IAP) el sujeto esta intrínsecamente ligado el objeto de investigación, y la participación es el medio por el cual se previene y se difuman los conflictos sociales, como se estipula en el diccionario critico de las ciencias sociales, “la participación que reclama la IAP no es simple movilización, sino recapitulación sobre el conjunto de procesos que condicionan la vida social de un colectivo determinado con el objetivo de acometer una eventual modificación de los mismos”, lo que supone una estrecha relación entre los dirigentes y los dirigidos, pero no de la manera en que se nos presenta esta relación actualmente.
ANEXOS
Anexo 1: Lo que a continuación se narra fue una conversación telefónica de una Líder Comunal pidiendo unos “regalitos” a uno de los precandidatos del partido de la U para celebrar el día de las madres en un barrio de la comuna ocho de Ibagué.
Líder comunal: buenas tardes doctor, como me le va.
Líder comunal: bien será doctor, lo llamaba para pedirle un favorcito.
Líder comunal: era para ver si usted me podía colaborar con uno detallitos para las madres del barrio, que hasta hoy les vamos a celebrar el día.
Líder comunal: si doctor cuente con eso, pero que sean por ahí unos cuatro detallitos bien bonitos para rifar entre las madres.
Líder comunal: bueno doctor no se preocupe que así quedamos, gracias doctor que le vaya bien, hasta luego.
Luego de la conversación con el “doctor” la líder comunal se dirige a la señora del sai argumentando.
Líder comunal: si es que uno no les pide nada antes de que suban después ni lo voltean a mirar, que se dejen ver con algo. ¡Cierto!
Señora del sai: sí porque ellos se acuerdan de uno y vienen hasta acá para que uno les dé el voto por que después como dice el dicho “si te he visto no me acuerdo”, y toda la plata se la roban.
BIBLIOGRAFÍA
v Libro
La Participación y sus Motivos. Martín Hopenhay.
v Reyes Román. Investigación Acción Participativa: Internet. http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/I/invest_accionparticipativa.htm
[1] Hopenhay Martín, La Participación y sus Motivos, Santiago de Chile, Junio de 198, página 6.