Prehispánico

América prehispánica

Oscar Mauricio Ortiz Bedoya

Hablar de la América prehispánica es evocar, el periodo anterior a la llegada de los españoles a nuestro continente. A lo largo de Latinoamérica se desarrollaron diversas y complicadas culturas indígenas. Todas estas se caracterizaron por una marcada influencia de lo religioso en su estructura política, social, económica y cultural.

Osvaldo Silva Galdames hace un acercamiento a la América precolombina a través de conceptos claves como lo son los de cultura y civilización (1). Para el autor “la cultura es de carácter extrasomatica ya que esta no se hereda, sino que se aprende”.

En Latinoamérica como ya lo había señalado anteriormente, se constituyeron diversas formas de culturas indígenas. Cada cual con características particulares y formas de vida diferentes. Cabe señalar que cada grupo, posee una cultura que le es propia y particular.

Investigaciones hechas en nuestros tiempos por parte de arqueólogos y antropólogos arrojaron claras diferencias entre las diversas culturas que se desarrollaron en la época prehispánica. Algunas tuvieron estructuras más complejas que otras en sus modos de vida, por lo tanto pasaron a ser civilizaciones.

La evolución cultural de algunos grupos indígenas fue clara. Lograron pasar del nomadismo al sedentarismo. Se organizaron como sociedades, en donde floreció la vida urbana y el comercio.

El florecimiento de civilizaciones

Al momento de la llegada de los españoles ya habían surgido civilizaciones en dos áreas de lo que hoy denominamos Latinoamérica. Primero, Mesoamérica, que comprendía lo que hoy conocemos como Belice, México, Honduras, El salvador y Guatemala. Segundo, Los Andes Centrales, que se extendían desde Quito hasta el altiplano Perú- boliviano. Un Área intermedia surgió entre las dos antes mencionadas, en donde culturas como los Chibchas en Colombia alcanzaron un notable desarrollo.

Tanto los Aztecas como los Mayas en la denominada Mesoamérica  y los Incas en los Andes centrales lograron destacarse en varios aspectos. Los aztecas por su parte se hicieron notar por su extraordinaria agresividad y por su gran sentido de la religiosidad, así como por su carácter patriótico y el nacionalista.

Así mismo se caracterizarán por poseer una estructura social compleja y muy jerarquizada y una extraordinaria organización política, militar, económica y comercial. Por otra parte los mayas, se destacaron en la  orfebrería y la metalurgia del cobre. “Su arquitectura es la más perfecta del nuevo mundo, con decoraciones en relieves, pinturas y calados. La cerámica tenía forma animal, o humana, y era grabada o pintada. La escritura supera a las restantes escrituras americanas” (2). En apenas dos siglos, los Incas impusieron a partir de Cuzco la dominación del Imperio del Sol, que se extendería sobre una inmensa parte de la Cordillera de los Andes.

El desarrollo y los avances que lograron estas civilizaciones, fueron notables. Sus aportes al mundo moderno van desde la astronomía hasta la arquitectura.

Las culturas aborígenes de Colombia

Los aborígenes en Colombia vivieron por miles de años antes de la conquista hispánica. Eran un conglomerado de culturas muy heterogéneo, aunque en muchos casos existía una interrelación e influencias directas de unos a otros.

Cada cultura tenía una línea principal de especialidad que la distinguía, o hacia sobresalir sobre las demás. Los aborígenes dominaban la ciencia de la cura por medio de las plantas. Además utilizaban ciertos aspectos de la química y la física.

Vale la pena nombrar algunas de estas, que sin duda alcanzaron un nivel de desarrollo notorio y se destacaron en varias áreas. Los Quimbayas, por su parte, eran magistrales orfebres y ceramistas. Los Calimas, también fueron extraordinarios artistas de la orfebrería. Los Pijaos, dominaron, también, el arte de las confecciones en oro y barro, aunque eran más bien, un pueblo de guerreros. Los Sinues y Taironas, se especializaron en la confección de alhajas ricamente adornadas en filigrana, entre las que se destacan las narigueras y percheros. Por otro lado, los Chibchas, se distinguieron por sus magníficos tejidos en algodón, con ricos y vistosísimos dibujos policromados, en los que descollaban las figuras zoomorfas y trazos geométricos maravillosos.

Jesús Arango Cano señala “nuestros aborígenes poseían una gran dominio en múltiples actividades humanas, que les permitía el desarrollo de una cultura avanzada, y en casos como el de la orfebrería, los ubicaba en posición de preponderancias en nuestro continente, tanto por la técnica exhibida, como por la extraordinaria estética de sus magistrales creaciones” (3).

Queda claro que las culturas indígenas de nuestra tierra, en el pasado, pueden muy bien equiparase con las más avanzadas civilizaciones de nuestro continente.

Bibliografía

1-Osvaldo Silva Galdames. Civilizaciones prehispánicas de América. Cap I. (Editorial universitaria, Santiago de chile, 2006).

2- Véase Mesoamérica I. Disponible en: (http://www.queondas.com/foros/viewtopic.php?f=16&t=13699).

3- Jesús Arango Cano. Revaluación de las antiguas culturas aborígenes de Colombia. Cap I. (Plaza & janes, Bogotá, 1981).

Arte y cultura en el Tolima prehispánico

Oscar Mauricio Ortiz bedoya

Numerosas tribus tuvieron asiento en lo que hoy conocemos como Tolima, cabe destacar a los Pijaos, Panches, Pantágoras, Yaporogues y Babados.

La religión entre los aborígenes del Tolima, estaba orientada por la adoración de la Luna y otras deidades. Eran politeístas. No había sacerdotes, pero existían unos hombres con poderes especiales para comunicarse con los espíritus, llamados, Shamanes o Mohanes. Estos se encargaban de los ritos, practicas mágicas, el conocimiento de los poderes sobrenaturales, curar los enfermos, practicar las diferentes ceremonias religiosas y también de predecir el futuro. Este oficio, no solo fue exclusivo de los hombres, también lo practicaron la mujeres, entre estas, la princesa Tulima.

En cuanto al matrimonio no existían limitantes para los hombres, aparte de lo económico, un indio podía tener cuantas esposas quisiera. La ceremonia estaba rodeada dentro de una gran ritualidad. Las reglas para las mujeres, eran muy estrictas. El contacto prematrimonial, era castigado con la muerte. Además, en caso de que esta enviudara no podía volver a contraer matrimonio durante un tiempo y al volver hacerlo solo podía ser con un viudo.

En una de las crónicas sobre los Panches, Fray Pedro Aguado, narra la práctica de la circuncisión en las niñas recién nacidas. Lo cual el cronista, suponía un alto índice de mortalidad dentro de la población femenina de esta tribu. Si la niña lograba sanar las heridas, se concertaba el matrimonio cuya petición se hacía mediante la entrega de un collar a la madre, quien lo guardaba hasta que la niña estuviera en edad de contraer. (Citado por Lucia R. de Perdomo, 1975,25)

En la exploración  arqueológica de la Cuenca Alta del rio Combeima, realizada en Ibagué en 1966, se encontró que los indígenas que habitaron la Cuenca del Combeima: “Hacían entierros secundarios, caracterizados por la presencia de vasijas funerarias con tapa de forma en cuenco grande, algunas veces con asas o sin ellos; sin decoración, que en la mayoría de las casos reportados correspondía con entierros múltiples…” (Ramirez, 1966,63).

Diversos informes existentes coinciden en que los Pijaos tenían una estatura regular y constitución fornida, además que practicaban la deformación de diversas formas (craneana de tipo tabular oblicua, nasal y de brazos y piernas (en las mujeres).

La deformación craneal, tal y como lo afirma el arqueólogo Duque Gómez (En Lucena samoral, 1963) podría tener fines estéticos o también tratarse de un indicativo de rango social.

Los Pijaos no poseían grandes poblados y las viviendas eran alejadas unas de otras. Los materiales de construcción en las viviendas por lo general eran de barro y madera, con los que hacían tapias altas, que luego se blanqueaban.

La gran extensión territorial ocupada por las diferentes culturas indígenas en el Tolima, les permitió conocer una gran variedad de productos de subsistencia: cultivaron maíz, frijol, batatas, yuca, además, frutas como piña, papayuela y uchuva. Cazaron venados, aves y animales autóctonos de la región. La riqueza hidrográfica les permitió la utilización del pescado en su dieta alimenticia.

Los indios acostumbraban a utilizar adornos como: narigueras, zarcillos, diademas, ahorcas, collares y pectorales; usaban un sombrero a madera de bonete (Duque Gómez) hecho en cuero de venado u hoja de palma. Los Panches, al igual que los Pijaos, acostumbraban a ir desnudos, semidesnudos o con un pequeño cubresexo, se adornaban con collares, narigueras y zarcillos de oro; en la cabeza utilizaban coronas de vistosas plumas y el cuerpo lo pintaban con achiote (Díaz, 1997,41).

La antropografía, al igual que el barbarismo y la delincuencia, se convirtieron en los tres rasgos, al decir  de Álvaro Félix Bolaños, que tienden a conformar la imagen del indio Pijao que  ha dominado la historiografía desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Los españoles se valieron de la imagen bestial y feroz del indio Pijao para persuadir a las autoridades locales y peninsulares de la organización y financiación de una guerra de exterminio contra estos.

La acusación de canibalismo al igual que la belicosidad ancestral con la que fueron tildados estos grupos indígenas permitió y justificó su esclavización y posterior exterminio.

La orfebrería hallada se caracterizó por pectorales antropomorfos de forma esquemática, con o sin decoración; por los pectorales con cabeza antropomorfa y terminados en forma de ancla, con márgenes caladas y con extremidades en escuadra, unos y otros con las superiores en forma de alas; por pendientes y collares de cuentas y planas antropomorfas y zoomorfas, por lo general lisas.

La técnica empleada para la elaboración  de las piezas, fue: fundición por cera perdida y martillado para extender los bordes a los cuales se les dio forma, cortándolos  y adornándolos  (Pérez de barradas, 1958, 3-14).

Sin duda alguna las diversas tribus que habitaron el Tolima en la época prehispánica, desarrollaron complejas formas de cultura y alcanzaron altos niveles en la elaboración de diferentes artes.

Bibliografía

R. de Perdomo, Lucia. Exca-vaciones arqueológicas en la zona Panche, Guaduas (Cundinamarca). En: revista colombiana de antropología. Vol. XIX. Bogotá, 1975.

Ramírez Jauregui, Daniel. Exploración arqueológica de la cuenca del alta del Rio Combeima. Ibagué, 1966. Ms inédito.

Lucena Samoral, Manuel. Datos antropológicos sobre los Pijaos. En revista colombiana de antropología. Vol. XII Bogotá, 1963.

Díaz nieto, Adriano. Re-descubriendo al Tolima. Una publicación de: Signos y hechos. Fascículo 2. 1997.

Bolaños, Álvaro Félix. Barbarie y canibalismo en la retorica colonial. Los indios pijaos de Fray Pedro de Simón. Editorial CEREC, 1994.

Pérez de barradas, José. Orfebrería prehispánica de  Colombia estilos Tolima y Muisca. Colección museo del oro. Bogotá: Banco de la república, 1958.

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